Ciudad del Vaticano, 8 de mayo de 2025 — A las 11:53 de la mañana, hora de Roma, una columna de humo negro emergió de la chimenea instalada en el techo de la Capilla Sixtina, confirmando lo que millones de fieles alrededor del mundo temían: la primera votación del Cónclave no logró elegir al nuevo Papa.
La densa fumata nera, señal tradicional que indica que aún no se ha alcanzado el consenso necesario, fue recibida con una mezcla de expectativa y oración por parte de los miles de peregrinos que se han congregado en la Plaza de San Pedro desde la mañana, muchos de ellos rezando el Rosario, cantando y sosteniendo imágenes de santos.
¿Qué significa la fumata negra?
La fumata negra es el símbolo oficial de una votación sin resultado positivo dentro del Cónclave. Esto ocurre cuando ninguno de los cardenales candidatos alcanza la mayoría requerida de dos tercios de los votos emitidos por los 120 cardenales electores presentes. Hasta que esa mayoría no se logre, no se puede declarar electo al nuevo Papa.
Para garantizar claridad, la fumata negra se genera mezclando las papeletas de votación con una sustancia química especial que produce el característico color oscuro del humo, visible incluso desde varios puntos de la ciudad de Roma.
¿Qué sucede ahora?
Según las normas establecidas por la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, los cardenales realizan hasta cuatro votaciones por día: dos por la mañana y dos por la tarde. Tras cada una, se queman las papeletas y se produce una fumata (blanca o negra). La jornada de hoy incluye, por tanto, una segunda votación esta tarde, alrededor de las 5:30 p. m. hora local, tras la cual se espera una nueva señal de humo.
En caso de que no se logre elegir un Papa tras varios días de votaciones (habitualmente nueve escrutinios), puede haber una pausa de un día para oración y reflexión, antes de retomar el proceso.
El mundo en oración y espera
El resultado de esta primera jornada muestra la seriedad y profundidad del discernimiento que los cardenales están llevando a cabo. Lejos de ser un fracaso, la fumata negra es señal de un proceso activo y deliberado, donde el Espíritu Santo es invocado constantemente para iluminar el corazón de los electores.
Mientras tanto, en miles de parroquias, monasterios y hogares del mundo, los fieles continúan elevando sus oraciones, pidiendo que el nuevo Papa sea un pastor humilde, valiente, cercano y enraizado en Cristo.
En palabras del portavoz de la Oficina de Prensa del Vaticano, padre Matteo Bruni: “El humo negro no es motivo de desánimo, sino parte de la belleza del tiempo del Cónclave. Significa que los cardenales están escuchando, dialogando y buscando juntos el rostro de Cristo en el nuevo sucesor de Pedro.”
La atención continúa ahora sobre la próxima votación. Y mientras no haya humo blanco, la Iglesia permanece unida en la espera, en la esperanza… y en la oración.


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